Al llegar al final del pasadizo Eliot se encontró en una amplia habitación, iluminada y concurrida. La mayoría era adultos, algunos vestidos con túnicas y otros en pijamas, y unos que otros fantasmas. El lugar se parecía más a Hogwarts que la escuela que había visitado por la mañana, solo que allí habían más adultos de los que había visto en toda su vida.
La señora Cattermole inmediatamente se adelanto y fue en busca de una señora regordeta y de mirada alegre. Eliot no pudo escuchar lo que le decía por que estaban a una buena distancia y además se encontraba pasmado observando el lugar.
¿Cómo era posible que mantuvieran en secreto algo así? El techo estaba altísimo y la gente iba y venía en varias direcciones entrando y saliendo de diferentes puertas o dirigiéndose hacia unas enormes escaleras ubicadas en el medio de la habitación.
Al parecerlos magos y brujas estaban muy apurados por irse a descansar. Por fin lo había hecho, lo había logrado, encontrar a la gente mágica y en muy poco tiempo. Eso lo hacía feliz.
El chico miro a su lado y descubrió a un Edward tan sorprendido como él. Su asombro no duro mucho sin interrupciones por que inmediatamente la bruja con quien hablaba Ellie se acercó a saludarlo.
-Hola Eliot bienvenido- dijo amablemente-, Ellie ya me contó quien eres y me gustaría ayudarte ¿Puedes acompañarme por favor?
Eliot no supo que contestar, solo la siguió subiendo las escaleras tras ella. El edificio no parecía ser más grande que Hogwarts ya que solo tenía cinco plantas, solo había ventanas en el último piso y por lo que pudo ver daban a la ciudad.
Entraron al pasillo de la última planta y luego en una de las habitaciones. Desde el suelo hasta el techo se mantenían en equilibrio cientos de pequeñas cajas.
-Gaspard- gritó la bruja que los guiaba.
Detrás de un mostrador se abrió una puerta y salió un sujeto delgado y de sonrisa extravagante.
-Oh, ¿Qué tenemos aquí un nuevo alumno?- dijo este- Es un poco grandecito no lo crees ¿Se te ha roto la varita niño?
-La señora Cattermole me ha dicho que este niño puede ser un mago y no lo sabe por qué ha nacido en una familia muggle- dijo la bruja regordeta-, es sorprendente que nos encontrara. Creemos que si funciona alguna varita con él tendremos un nuevo mago en la comunidad ¿Crees que podrás hacer algo Gaspard?
El señor Gaspard dirigió su mirada a Eliot y luego se le acerco lentamente alrededor del mostrador.
-¿Has tenido alguna vez una experiencia fuera de lo común niño?
-No que yo sepa, bueno tal vez, creo.
El mago se retiró de inmediato y luego volvió detrás del mostrador con su renovada sonrisa y una cinta métrica con la que comenzó a medir al chico al igual que lo hacían con Harry, su nuevo héroe, hacia unos cien años atrás.
-Harry Potter está- salto Eliot de improviso.
Todos quedaron sorprendidos.
-¿Cómo conoces a mi marido, creía que habías nacido entre muggles?- dijo la bruja regordeta.
-¿Harry Potter vive entonces? Quiero verlo.
-Quédate quieto niño- interrumpió el fabricante de varitas por qué el muchacho se temblaba de la emoción.
-Claro que vive, eso espero, pero no se encuentra en este momento.
-¿Es usted Ginny?
-No, soy Venus, pero dime la señora Potter.
-Muy bien chico espera un segundo- dijo el señor Gaspard yendo en busca de una de las cajas que tenía en el montón-. Veamos qué tal te va esta, esperemos que tengas suerte. Madera de acebo y pelo de unicornio, treinta centímetros.
Eliot la sostuvo un tiempo en la mano pero no paso nada emocionante y el señor Gaspard se la retiro. Todos miraban muy expectantes.
-Agítala- dijo el fabricante y Eliot procedió a obedecer pero nada sucedió-. Me lo imaginé, bueno probemos con esta. Madera de ébano y nervios de corazón de dragón, veinticinco centímetros y cuarto.
Nada pasó.
-Venga Eliot agítala, haz algo- dijo ansioso.
A la quinta varita probada Eliot ya se estaba desanimando.
-No te preocupes estoy seguro que aparecerá- decía la señora Cattermole luego de un tiempo de fracaso.
Finalmente el señor Gaspard sacó una varita que se encontraba entre las profundidades del montón de cajas apiladas en una esquina.
-Esta es de las primeras que hicimos aquí, madera de roble y pluma de fénix, muy bonita, es de veintinueve centímetros. Pruébala.
En cuanto la varita tocó su piel Eliot sintió lo que esperaba sentir. Al agitarla, de la punta de la varita brotaron chispas bailantes y destellantes, con una fuerza impresionante inundaron la habitación.
Todos empezaron a aplaudir y vitorear. El primero en felicitarlo fue Edward seguido de los demás adultos.
-Bienvenido chico- dijo el fabricante de varitas.
-Tengo que retirarme un segundo- dijo la señora Potter luego de felicitarlo- espérame aquí un segundo y luego te llevare a conocer la institución.
-¿Esto quiere decir que soy un mago?- dijo atónito Eliot.
-Sí- respondieron muy alegres Edward Ellie.
El muchacho estaba tan feliz que el tiempo paso volando antes de que volviera la señora Potter.
-Ya eres parte del colegio Eliot, acompáñame te mostrare tu habitación.
-¿Colegio?
-Sí ¿Crees tú que por no haber más Hogwarts no hay chicos que educar?- dijo Venus con una bondadosa sonrisa- Es verdad que no podemos enseñar a todos, pero si a los que tenemos oportunidad, lamento mucho que no pudieras empezar cuando era debido.
-¿Pero deben ponerme en alguna casa?
-¿Sabias también que en Hogwarts habían casas?
-Tiene un libro que le dice todo- respondió Edward por él.
-Interesante lo del libro, lamentablemente ya no elegimos casas aquí, son muy pocos alumnos. Igual no estarás aun en la misma clase que los demás, tendrás que tomar clases particulares si quieres alcanzarlos ¿Cuántos años tienes?
-Tengo catorce.
-Acompáñame te mostrare tu habitación para que dejes tus cosas y luego hablaré con los demás profesores para darte tus horarios y mostrarte el resto del edificio.
Bajaron al segundo piso y entraron a una de las habitaciones en donde unas seis camas alojaban a chicos de su edad aproximadamente. Los adolecentes despertaron y miraron sorprendidos a los intrusos.
-Este es Eliot, será su nuevo compañero de habitación- comenzó la señora Potter-, no podrá estar aun con ustedes en clase pero espero que lo reciban amablemente, el les explicara todo él porque de su llegada a estas alturas yo tengo que retirarme un momento. Venga James, saluda.
Los jóvenes comenzaron a levantarse de sus camas mientras la señora Potter hacia surgir mágicamente una nueva cama de su varita. Venus y los demás adultos se retiraron dejando a los jóvenes solos para conocerse.
Eliot estaba un poco temeroso pero no tardo en hacerse amigo de los chicos, contó toda su historia y luego ya se sentía como en casa.
-¿Qué eres de Harry Potter, el nieto?- le preguntó al chico que se llamaba James Potter.
-El hijo, bueno si te refieres a mi padre por qué sé que ha habido varios Harry Potter en mi familia.
Luego de un buen tiempo charlando y conociendo a los demás jóvenes volvieron los adultos.
-Acompáñame Eliot- dijo la señora Potter.
El chico la siguió y juntos abandonaron la habitación.
he!
fenomenal !! sigue en esta linea q estámuy bien!
pasate por el mio y comenta , lee y CRITICA que no pasa nada , me gustaría aprender de tí ya que tienes mucho talento!
GRAN CAPITULO DISCULPA MPOR LA DEMORA
hE!
si me has pillado! jaja , es que acabo de comenzar y me gustaria que gente que llea más experiencia en esto de los fics me comentara y tal.
mi e-mail es; helio_11@hotmail.es , me gustaria estar en contacto contigo.
un beso ; juanma
Ooooohhh!! me has dejado sorprendida, hay como mil Harry Potter´s!! tu fic va muy bn, ya espero con ansias el proximo capitulo, bueno hasta entonces te dejo muchos saludos oki!!.
Besos, Danielle.
que bien
esta perfecto cada vez se pone mejor
esta bien!!!