La luz del día iluminó el rostro de Eliot. Tenía un largo camino por recorrer y las vías se veían interminables; por suerte había comido algo pero tarde o temprano tendría que sacar el alimento que se había llevado de provisión. El paisaje era muy bello. Los pies de Eliot caminaban por su cuenta como si supieran por si solos el rumbo que debían tomar ya que el chico iba metido en su mundo, en sus pensamientos y lo único que sentía era el calor infernal. Pensaba que debía de tener coraje para hacer lo que estaba haciendo, era algo que no tenía necesidad de hacer, podía encerrarse y hacer lo mismo que los demás o hasta entregarse y dejar que lo manden con su madre, pero él era diferente. Cuando salió de su ensimismamiento se dio cuenta de que la niebla se había disipado y el sol se estaba escondiendo.
Esa noche Eliot tuvo que esconderse y dormir en una pequeña cueva que había debajo del puente que construían las vías del tren. No la paso muy bien, el lugar era húmedo y frio, sin embargo eso no lo detenía.
A la mañana siguiente continuó su camino, el viaje se hacía cada vez más cansador. La noche otra vez estaba inundando el cielo pero Eliot no paró a descansar, tenía que llegar. Eliot no iba a paso ligero y por eso sabia que podría tardarse más de la cuenta pero esto parecía interminable para él, pero antes de que el sol saliera pudo percibir a lo lejos la figura del castillo.
La estación se veía obscura y abandonada, al ver el pueblo de Hogsmeade supo cual sería el próximo lugar donde encontrar si no tenía éxito en Hogwarts. Los carruajes con thestral no estaban y eso no le indicaba nada bueno.
Ya lo podía ver con más precisión, allí estaba, pero parecían solo ruinas. Todo estaba abandonado como las muchas cosas que había visto en esos días: faltaban partes de paredes, un puente totalmente destruido, arboles del bosque arrancados, todo como si hubiese habido una fuerte batalla en el lugar. Eliot se encontraba frente a las verjas de entrada al colegio que se encontraban y dobladas en muy mal estado. Nada del desastre le sorprendía, ya había visto lo suficiente, pero tenía la esperanza de que al cruzar encontraría con que era una ilusión para ahuyentar a los muggles pero eso no pasó.
Al caminar alrededor del lago se dio cuenta de la inmensidad del lugar, era cien veces mayor de lo que se lo imaginaba, devastador pero inmenso. En tan solo unos días había salido de su casa bajo tierra y ahora estaba en Hogwarts.
Subió la escalinata de piedra y se encontró en el cavernoso y frio vestíbulo de entrada, todo estaba en silencio. El estar en aquel lugar era sorprendente para Eliot, pudo ver el abandonado gran comedor, sin sus mesas. Todo indicaba que estaba totalmente solo en el lugar pero no lo abandonaría hasta recorrer cada rincón.
La cantidad de escaleras era sorprendente, los pasillos que comunicaban con otros y estos a su vez con otros, las miles de puertas y aulas lo hicieron perder varias veces. No había retratos en las paredes ni elfos en las cocinas, los fantasmas también habían decidido marcharse, era desalentador.
Recorrió los dormitorios y la biblioteca y descubrió que había más patios de los que él pensaba. A través de las ventanas rotas pudo ver la cabaña desvaída del guardabosques, solitaria.
Todo era grandioso pero a la vez depresivo sin las presencia de alumnos para darle vida.
El corazón de Eliot dio un brinco cuando creyó escuchar un sonido en el segundo piso, al agudizar su oído noto que alguien más estaba en el castillo. Bajó las escaleras a toda velocidad y pudo percibir que el sonido venia de uno de los cuartos de baño. No era un sonido muy audible pero con tanto silencio se podía percibir sin dificultad. Si alguien más estaba en el castillo debía de ser un mago y eso significaba que tendría suerte.
Al entrar en el baño se dio cuenta de que esa era la habitación con más mal estado que cualquiera de las que había visto: las cañerías estaban rotas y el suelo estaba inundado de agua, los candelabros descolocados y los espejos destruidos pero lo que más le llamo la atención a Eliot fue la entrada que se formaba en el lavado, la entrada a la Cámara de los Secretos estaba abierta pero antes de poder dar un paso más hacia adelante otro sonido mucho más fuerte se escucho, este resonó por todo el castillo y era la voz de una persona. Tal vez era eso lo que había escuchado y entonces bajó a toda velocidad hacia donde creyó escuchar el ultimo sondo.
-Eliot- decía la voz.
¿Cómo era posible que alguien supiera su nombre?
Pero cuando bajo descubrió la respuesta, en el pie de la escalera de mármol estaba Edward, con su vieja túnica y sus grandes orejas.
-¿Qué haces aquí?- pregunto Eliot sorprendido.
-Te he seguido chico no ves.
-¿Pero porque?
-Bueno por qué me remordía la conciencia y por qué ahora que se que donde estaba no era un lugar tan seguro como pensaba decidí que era inútil seguir allí.
-Y porque te remordía la conciencia- dijo soberbio Eliot.
-Veras, no te he dicho toda la verdad, conozco a una bruja cerca de aquí, bueno no sé si aun vive pero tal vez te ayude. Pero antes de llevarte quiero ver un lugar que hace tiempo no visito.
-Vale voy contigo.
Salieron a los terrenos del bosque y contemplaron por un momento el hermoso lugar, este era el que menos daños tenía.
-Creí haber encontrado algo en el baño de Myrtle- espetó Eliot- ¿Cuándo abrieron de nuevo la Cámara de los Secretos?
-¿La que?
-Nada.
-Mira, ves esa cabaña, allí vivía mi padre, era guardabosques de Hogwarts, el presencio todo el día de la aparición de Serfion.
-¿Quien?
-No te dije ya, él es el mago oscuro que tiene todo el mundo bajo su poder, es un mago muy poderoso, todos los que han intentado detenerlo han muerto.
-¿Y serraron Hogwarts por él?
-Sí, es muy peligroso tener a los niños aquí- contesto en un tono místico Edward.
Edward entro a la cabaña y Eliot lo siguió, el lugar se veía como se lo había imaginado solo que estaba un poco más sucio.
-¿Tu padre era Hagrid?
-No, él fue el guardabosques anterior, mi padre lo precedió, se llamaba Lenin, Lenin Shunpike.
Edward y Eliot comieron de las reservas que el joven traía en su bolso y luego Edward dijo:
-Sera mejor que marchemos si quieres encontrar a un mago pronto.
Ambos caminaron en dirección a las verjas de entrada y se encontraron con la calle principal del pueblo de Hogsmeade. Este parecía un pueblo abandonado.
Eliot recorrió con la mirada las distintas tiendas, Honeydukes y Las Tres Escobas.
-Ya estamos a punto de llegar.
Doblaron una esquina y Edward dijo:
-Allí esta, espero que la podamos encontrar.
Perdon por la demora, espero que les guste.
Saludos.
ese edward no me da buena espina no se porq?
que buen capitulo skarlax seguiere bien la historia
Oyeeeee, hahaha donde estan todos? hasta los magos se esconden? tengo qe decirte qe esto cada vez va mejor, lo cual cada ves me atrapa mas!! hahaha te dejo muchos saludos!!
Sigue asiiiii, la vdd felicidades!!
Saludos y BsoOs, Danielle.
cierto anunque puede ser voldemort
gracias a todos por pasace y leer el fic.
saludos.