El andén estaba desolado y el tren abandonado.
Esto era decepcionante para Eliot, sin embargo ya sabía que los magos existían y tarde o temprano los encontraría. Cargando su bolso, el cual se había olvidado que traía, comenzó a avanzar. Las puertas estaban abiertas pero en su interior no había nadie. No llegó ni a la mitad de los vagones cuando la sorpresa vino a su encuentro.
Del último vagón salió un hombre vestido con una vieja túnica, gastada y comida por las polillas, con cabello sucio, dientes amarillos, orejas grandes y la cara con rastros de antiguas granos. Parecía un loco, gritando y corriendo a su encuentro.
-¡Eh, tú! ¡Fuera de mi propiedad! -gritaba este.
Eliot ya había pasado tanto miedo ese día que por solo instinto salió corriendo pero el vagabundo era más ligero de lo que se imaginaba y antes de que pudiese llagar hasta la salida el ya lo tenía estampado contra la pared.
-Pero si es solo un niño- dijo sorprendido- ¿Qué buscas? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo llegaste?
-Por la b-barrera q-q-que e-está afuera- dijo Eliot temblando de pies a cabeza-. Por favor no me mate.
-Qué raro- dijo el vagabundo sin prestar atención a Eliot, metido en sus pensamientos-, pensé que el ministerio había serrado esa entrada hace años.
-¿Es usted un mago, hace magia?
Lo último que dijo Eliot pereció haber causado mucha gracia el desconocido por qué este comenzó a reír estruendosamente.
-Eres muy gracioso niño- dijo limpiándose las lagrimas de los ojos-, solo gracioso por qué muy inteligente que digamos no lo eres. Crees que si pudiese hacer magia estaría en esta pocilga. ¡Naci squib y moriré siendo un squib!
-Oh, lo siento- dijo Eliot apenado.
-No tienes por qué disculparte, a mí me da igual, pero dime a que has venido hasta aquí, eres alguna clase de espía o algo.
-No, solo busco a un mago- dijo Eliot quien ya estaba entrando en confianza con el hombre-, necesito su ayuda, yo soy muggle y no puedo hacer magia, si encontrara algún mago podría solucionar…
-Muggle tú- lo interrumpió el vagabundo-, si fueses un muggle no habrías cruzado la barrera, no me estarás mintiendo, por qué esa entrada está protegida de los fisgones de los muggles, además debes de saber cuándo se abre la entrada por solo sucede unas cuantas veces al año, confiesa.
- No estoy mintiendo, lo sé por un libro que encontré, si quiere se lo muestro.
-No me interesa ningún libre chico, pero solo te diré una cosa, si estas buscando a un mago estas en el lugar equivocado.
-Usted sabe dónde puedo encontrar alguno- preguntó Eliot esperanzado.
-No lo sé, están muy bien escondidos, además por qué tendría que decírtelo.
-Por favor, solo quiero la ayuda de un mago para poder terminar con lo que está pasando en el mundo.
Nuevamente el vagabundo comenzó a reír.
-Te refieres… niño todos quieren lo mismo que tú, y necesitarías la ayuda de no solo un mago, sino cientos.
-Entonces no parare hasta conseguir al menos un ejército.
-Sí que tienes agallas chico- dijo sorprendido- ¿Cómo te llamas?
-Soy Eliot señor.
-Bueno Eliot me gustaría ayudarte pero no puedo- dijo el hombre soltándolo-. Debes tener hambre no, tengo algo por allí para convidarte, es todo lo que puedo hacer por ti.
-Gracias señor- contesto el chico-. La verdad es que no como nada desde hace horas.
-Entonces ven con migo- dijo el vagabundo y lo guió hacia el interior del vagón por donde salió.
El lugar estaba sucio y lleno de porquería como cajas y botellas vacías, algunos compartimientos estaban desmantelados. Eliot estaba encantado de caminar por el pasillo de ese vagón, aunque este no estuviese muy limpio. El vagabundo entró en un compartimiento y él lo siguió. Al entrar vio que este no le faltaba los asientos, en la rejilla portaequipajes se amontonaban varias latas y en un costado colgaban un par de túnicas viejas.
El hombre cogió un par de latas, le pasó una a Eliot y se sentó.
-Venga siéntate- dijo indicándole que se siente- por cierto soy Edward Shunpike. No he tenido visitas desde hace años.
Mientras Eliot tomaba asiento Edward sacaba del interior de su túnica un abrelatas.
-Bueno si dices que eres muggle abre las latas por favor- dijo pasándole su lata y el abrelatas-, nunca se me han dado muy bien esos objetos.
Luego de que abrió las latas Eliot decidió hacer la pregunta que tenía en mente desde que se encontró con Edward.
-Yo he vivido toda mi vida encerrado y no sé qué es lo que ha ocasionado todo esto en el mundo ¿Usted sabe lo que pasó?
-Bueno yo era muy pequeño cuando sucedió, lo que sé lo sé por mi padre. El me conto que un día apareció un malvado mago muy poderoso que solo quería el poder sobre los demás y él fue el que destruyo y mató a muchas familias de magos y brujas, él y sus seguidores. Desde que apareció a tomado el poder de casi todo el mundo, constantemente hay guerras y además odia a los muggles y a los squibs, es por eso que me escondo aquí. Creo que me dijo que era alemán.
Eliot no sabía cómo comer sus guisantes, estos eran realmente horribles y además estaban fríos.
-Hace unos años me visitaba un mago amigo mío- continuó Edward-, pero lo mataron, desde entonces he estado solo. Espero que tengas suerte con lo que buscas chico, pero debes saber que el mundo es muy peligroso hoy en día, no debes andar de aquí para allá.
-Tendré cuidado- dijo Eliot-. Pero si me matan no me importa, para que querría seguir viviendo en un mundo así, además podría volver con mi madre.
-Pero que dices, pensé que querías salvar al mundo o era solo mentira para que te de un plato de comida.
Eliot miro la lata que tenía en su mano, era extraño que llamaran comida a la cosa que tenía en su interior
-Yo dije que no iba a parar hasta encontrar a los magos que necesito, pero no que quisiera vivir en estas circunstancias y si me muero en el intento no quedare como un cobarde pero si eso no sucede tendré que seguir y si me puede decir cómo salir de este lugar se lo agradecería.
-Bueno parece que estas muy apurado- contestó el hombre- Tienes que seguir las vías del tren ¿Y donde piensas ir?
-A Hogwarts.
-Hogwarts- se burlo Edward- siempre buscas en los lugares equivocados niño.
-Si usted no me puede decir dónde buscar, tengo que buscar en donde yo sepa.
-Entonces será mejor que te lleves una de estas túnicas- dijo Edward señalando las que estaban colgadas-. Si te ven así vestido te mataran a la primera.
Eliot se levantó y se puso la túnica con un poco de asco, pensando en que el vagabundo tenía razón.
Salieron del vagón y comenzaron a caminar por la plataforma. Luego bajaron a las vías y caminaron hacia el principio del túnel. Eliot vio escrito el nombre del tren en la parte delantera: EXPRESO HOGWARTS.
-Bueno, aquí me despido y espero que tengas suerte con lo que buscas.
-Adiós Edward.
-Vete, vete no me gustan las despedidas- dijo Edward-. Solo no te olvides de visitarme cuando tengas tu ejército.
Eliot se adentro a la obscuridad del túnel siguiendo las vías y cargando con su bolso.
Iría a Hogwarts y si no tenía suerte allí eso igual le haría feliz.
wo genial cada ves es mejor
rayo sme muro por saber que pasa y quien es ese mago
Oyeeee, pero entoncessss, tmb en hogwarts las cosas han cambiado? ya no hay magos buenos? hahaha me has dejado con muchas dudas, razon de mas para seguir tus capitulos.
Te dejo muchos saludos, nos leemos el viernes!!
B*sOos Danielle.
muy buen cap!! yo soy de barcelona skarlax!! un besito
gracias por todos los comentarios espero que les haya gustado.
saluda skarlax
skarlax a que hora actualizas mas o menos¿?
apartir de las 18:00 pero estoy un poco retrasado.
saludos
de que pais eres
esto esta muy bien!!!!!!!!!!!!!!!!