Lo que descubrió Eliot aquel día le cambió la vida para siempre.
Al ser criado en un mundo tan confuso como en el que se encontraba (donde había constantes guerras desconocidas, catástrofes continúas, esclavitud, etc.), solo conocía el mundo exterior en fotografías y antiguas grabaciones que sus padres conservaban ya que solo se podía desplazar por su casa subterránea, construida por su abuelo hacia ya más de cuarenta años. Nunca había hablado con otra persona que no fuese su mamá y el sujeto que traía los recados de su padre. A su padre, Frank Hopkins, lo conocía gracias a las historias que su madre le relataba de él pero no lo podía ver por que trabajaba casi como un esclavo en una tierra lejana para mandar unas pocas monedas cada mes. Su madre, Destiny Hopkins, arriesgaba su vida cada mes para ir a comprar productos, extremadamente caros pero a la vez de muy baja calidad, a un mercadillo ilegal, con el fin de proveer de alimentos y artículos al hogar.
Eliot era un chico muy inteligente, parecido a su padre por lo que sabía pero aun así para él su héroe era su abuelo materno, nunca lo llego a conocer por qué murió cuando él nació, sin embargo en su hogar se conservaban muchas de sus pertenencias. En su aspecto físico tenía casi todos los rangos de su padre: alto, bien parecido, piel blanca y demás, pero el pelo lo heredó de su madre, era de color castaño claro, mientras que el de su padre era dorado.
Algo que lo confundía era el hecho de que nadie le podía decir por qué se encontraban en esa situación, su madre que por lo menos intercambiaba palabras con más de dos personas no sabía él porque de baja economía, los desastres y las guerras, solo podía decirle que el gobierno estaba en manos de personas desconocidas. El ambiente continuo en el país y el resto del mundo era decepcionante, constante desconfianza y pesimismo; todo eso más las contantes luces verdes que describía su madre, era lo que sabía del mundo exterior, además de tener un perfecto mapa de la ciudad de Londres que había pertenecido a su abuelo y en ese momento se encontraba pegado a la pared de su cuarto. Lo que más le dolía Eliot eran las constantes lagrimas nocturnas de su madre y por eso siempre deseaba encontrar una forma de acabar con lo que ocurría en el mundo pero al final terminaba desmintiéndose a sí mismo al darse cuenta que un chico de su edad no podría lograr lo que seguramente miles de personas habrían intentado.
Durante años se estuvo preguntando cómo sería su vida si no estuviera encerrado en su casa, si no estuviera el mundo como estaba o si conociese a su padre. Se preguntaba si su madre sería más feliz y como era el mundo exterior en persona. Pero solo podía dedicarse a soñar, y no podía siquiera intentar salir fuera porque su madre mantenía la puerta serrada con llave permanentemente.
Su hogar estaba protegido contra temblores y tenía un buen sistema de protección, la puerta de entrada estaba blindada, pero esta no daba a la calle sino que daba a una estrecha escalera que, aunque Eliot nunca había subido, estaba seguro daba a la superficie. Sobre el techo se podía ver pequeños huecos que dejaban la entrada al aire, no muy puro, del exterior. La casa tenía tres dormitorios: la de sus padres, la suya y la que una vez ocupo su abuelo, además estaba la cocina comedor y el sótano, lleno de cosas antiguas, libros de estudio que su abuelo almacenaba por si un día se necesitaban y almacenamiento en casos de no poder salir al exterior. Se abastecían de electricidad gracias a un generador credo por su abuelo, el viejo William Russell, quien era un gran ingeniero. Este generador funcionaba con combustible de basura, pero la casa se iluminaba con velas.
Eliot fue educado en su hogar y los únicos libros de los cuales tenía conocimiento eran los de texto, jamás pudo leer un libro de cuentos, ni siquiera sabía que era la fantasía, en el viejo DVD de la familia solo veía novelas y algunos documentales, pero nunca se habían preocupado en guardar películas para niños.
El día de su cumpleaños número catorce Eliot se despertó después de tener un sueño en el que salía hacia la libertad, pero se dio cuenta de que aun seguía en su húmeda y vieja habitación, buscó sus calcetines junto a un viejo álbum de fotos en su mesa de noche y luego se quitó el pijama se puso su ropa diaria y salió a la cocina, extrañamente reluciente, donde lo esperaba su madre para desayunar.
-Buenos días hijo- dijo Destiny-. Feliz cumpleaños. Mira tengo que salir, quiero darte un pequeño regalo, solo me voy a demorar un par de horas, creo que te lo mereces vale. Solo no te preocupes.
-No es necesario mamá-dijo Eliot-, yo estoy bien, lo que no quiero es perder a mi mamá para mi cumpleaños.
- No seas tonto Eliot- reprochó su madre-, eso no va a pasar, ya he salido siento de veces, solo no quiero que te sientas muy solo en tu día, pero es que además tengo que comprar algunas cosas también.
- Vale, no me preocupo, trataré de hacer algo para entretenerme mientras.
Siguieron desayunando hasta que Destiny se fue y Eliot se tuvo que quedar solo.
Lo primero que hizo fue mirar en su mapa el recorrido que haría su madre ya que ella siempre le decía a donde se dirigía, calculó el tiempo que se demoraría y luego se recostó unos minutos en su cama mirando los agujeritos del techo, y pudo notar que afuera debía de estar lloviendo por las pequeñas gotas que se desplazaban desde lo huecos, su madre debía de estar empapándose por él.
No tenía muchas cosas para hacer en sus tiempos libres más que ver a su abuelo en viejas fotos de cuando era joven y las de sus padres, leer libros de historia, ver documentales o algunos diarios que su madre conseguía (estos no decían más de lo que él ya sabía), además tenía un gastado ajedrez con el que jugaba cuando su madre no estaba ocupada.
Eliot miro en dirección a su mesita de noche y descubrió sobre esta los libros de texto y un álbum de fotos de su abuelo, lo ojeó unos momentos, en ellas su abuelo bestia una radícula ropa, seguramente la que se vestía en aquella época, que parecía más bien a alguno de los vestidos de su madre aparte de llevar bajo esta unos pantalones como los suyos; se encontraba con algunos amigos, todos llevaban el mismo libro en la mano, en realidad todos, también los que caminaban detrás de ellos, estaba lleno de libros como el de su abuelo por todos lados. Eliot se pregunto que tenía de importante aquel libro, ninguno de los que había leído lo emocionaban tanto. Acercó la fotografía mas a sus azules ojos y vio la portada del libro con más detalle, al verla supo que había visto esa imagen antes, además de en la foto, pero no podía recordar donde.
Dedujo que si la había visto tenía que ser en algún lugar donde su abuelo hubiese puesto sus cosas. Entonces se dirigió a la habitación de su abuelo, pero aunque revisó todo lo que pudo no encontró ningún libro allí así que decidió bajar al sótano. Pocas veces había estado allí, era un lugar aterrador; casi siempre que bajaba era para sacar algunos libros de texto, en una de esas veces encontró el mapa de su abuelo y otra. . ., fue entonces cuando lo recordó, había visto ese libro en el sótano cerca de los de historia y lo iba a coger cuando su madre lo llamo, nunca volvió a bajar desde ese día. Se apresuró a bajar las escaleras, antes encendiendo una vela que encontró en la cocina.
La habitación era un desastre, casi imposible de atravesar, lavarropas y microondas viejos e inútiles, bidones de combustible, montones de carpetas con hojas amarillentas, un escritorio, frascos con reservas y por fin los libros de texto en una estantería lejana. Eliot buscó los de historia y luego encontró lo que buscaba en poco más allá. En un principio pensó que tenía varios ejemplares pero luego se dio cuenta que variaban de tamaño y se fijó mejor en las portadas, eran todas diferentes, y eran por lo menos siete.
Se las llevo todas para poder verlas mejor en su habitación. Se dio cuenta mientras caminaba que eran diferentes a los que él siempre había leído ya que no tenia imágenes dentro y por eso pensó que podrían ser más aburridos de lo normal. Cuando los acomodó todos en una fija sobre su cama pudo ver que el que él había visto era el último de todos pero se fijo en el primero el cual era más delgado que los demás, en el titulo ponía:
HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL
esta interesante pero dejas mas dudas como quien es o que le apso al mundo aun asi me gusto pa que
dale espero el otro
Hola Mauricio gracias por tu comentario.
En cuanto a que le paso al mundo ya lo vas a ir descubriendo a medida que siga publicando mas capitulos.
saludos
Ohh! la vdd me atrapo, sobre todo la forma distinta en como estas abordando el tema de Harry Potter, Eliot un niño “normal” qiero creer, qe al igual qe miles de nosotros se dejara envolver en el universo de magia qe se desprende de estos libros… buen regalo de cumple le has dado.
…En fin haber qe hay despues, por ahora ten por seguro qe seguire leyendo.
Saludos.
gracias Danielle por pasarte y espero que sigas acompañando a Eliot en sus aventuras.
saludos
hola!!
me gusto mucho el fic..creo que escribis muy bien!
me gustaria ver como sigue!!
chau besos!!
woraleee.. o sea.. que cuando eliot encuentra el libro.. yo ya estaré viejita??
xaxa!!!!
muy buena historia.. y mira que no soy muy de comentar..
xexe.. eso qué.. bueno.. besitos..
por cierto.. cada cuánto timpo publicas?? o es según llegue la inspiración??
Hola Hidra y Lily gracias por comentar, en cuanto a lo de la publicacion seran los miercoles y viernes
innnnteresaaannte….
ha bueno by a seguir leyendo tu fic es muy bueno